M. Night Shyamalan es un director cuyo genio aún no han aceptado los lameculos de Fellini y Godard. Se ha dicho lo peor de él: que es tramposo, que utiliza siempre los mismos artificios para engañar al espectador (Que yo sepa, lo más cercano que puede haber a un engaño es el final de El sexto sentido, ¡y ni siquiera!), etc, etc. Supongo que no tiene ese aura intelectual que se le pide a los genios, y así le trata la crítica, ni el efectismo barato que caracteriza a los realizadores de Blockbusters, y así le trata el grueso del público. Las malas famas que ha ido cosechando en su carrera: de fanático religioso (cuando en realidad condena abiertamente las religiones), de conservador (cuando en sus entrevistas ha sido altamente crítico con el conservadurismo americano) le han hecho perder, también, la afinidad de los progres. Así que el pobre Shyamalan se ha quedado solo, con un pobre puñado de espectadores que desde su primera hasta su última película le hemos sido fieles. El sexto sentido (1999) fue una película que, en su momento, infravaloré influido por los vituperios de muchos supuestos intelectuales con los que, en ese momento, tenía cierto contacto. Pero lo cierto es que la primera película estrenada en grandes salas del director indio supuso una verdadera vuelta de tuerca en el cine de terror. Lejano de las producciones para consumo adolescente que iban ganando terreno día día, Shyamalan compone una inteligente película donde el miedo no es un fin, sino un medio para hablarnos de la desolación de dos personas que no son capaces de comprenderse a sí mismas ni a su entorno: un niño con el don/castigo de poder ver gente muerta que le comunica su dolor y un atormentado psiquiatra, marcado por el fracaso y por la difícil relación con su mujer. El sentido del terror es sugerente, la cámara sabe inquietar en cada pausada secuencia... . Shyamalan marca aquí las pautas de un cine que utiliza como medio la narración fantástica, pero que está cimentado en sus personajes, trágicos héroes que no encuentran sentido a la ruta que sigue su vida y un talentoso estilo visual. Pocos discuten el que sea uno de los grandes films americanos de los ´90. El sexto sentido supuso un considerable éxito de crítica (nominada a seis oscars) y público: el más grande que haya obtenido hasta ahora el director. H. J. Osment y la famosa escenita del "en ocasiones veo muertos" es ya mítico . El protegido (2000) comenzó a sembrar malas críticas y decepciones entre los que se esperaban El séptimo sentido. Alejándose de cualquier planteamiento visto hasta ahora en el llamado cine de superhérores, Shyamalan construye una sorprendente mezlca de thriller fantástico y drama, donde los protagonistas son un hombre que descubre su inmunidad absoluta ante cualquier factor externo (Excepto el agua) y un hombre al cual el más mínimo golpe puede fracturar un hueso. En el centro de la trama encontramos una compleja diatriba sobre el bien y el mal y, otra vez, un magnífico drama familiar. Con su infinita potencia visual, vuelve a deslumbrarnos nuevamente, y se consolida, por fin, como un verdadero "auteur", con unos rasgos de forma y contenido cada vez más inconfundibles. Tardó dos años en ofrecernos su siguiente producto, la hiperpublicitada Señales (2002), un film que separó a sus admiradores entre los que pensaban que es una basura sin ningún tipo de lógica, los que pensaban que era una oda a la cerrazón estadounidense (descartado públicamente por Shyamalan) y los que la calificaron de "otra obra maestra más". En mi opinión, Señales es una película inteligente e inquietante, magníficamente narrada y estructurada, con ese especial interés por los personajes que caracteriza el cine de Shyamalan un pelín simplificado. Sabe dar miedo, está rodada en estado de gracia, pero carece tanto de lógica que a ratos pierde credibilidad. Además, su complaciente, aparentemente teocrática y rotunda escena final (impuesta por la productora) le resta muchos enteros. Otros dos años habían de pasar para que nos llegara El bosque (2004), publicitada como un film de "miedo" al uso, pero que realmente era una lírica fábula sobre la inocencia y el poder del amor y del pánico como método político de control, aunque, eso sí, el terror (tanto en la forma como en el contenido) no dejaba de tener relevancia. El bosque da miedo, inquieta, pero también fascina por su trabajada estética, por su lírico uso de los simbolismos y de la alegoría. Otra vez, los personajes vuelven a ser el centro de un relato en esta pieza magistral de cine. Shyamalan, película a película gana en complejidad de matices, en solidez y fluidez narrativa. Su última película (y su último fracaso en taquilla hasta hoy), y la que ha motivado esta breve crónica sobre su trayectoria es, a mi parecer, la mejor de las que ha hecho hasta ahora. Aún más: lo mejor que nos ha dado el cine fantástico desde hace muchos años. Más todavía: Una obra maestra. La joven del agua (2006) nos introduce, desde el primer segundo, en la lógica de cuento de hadas infantil. Nos habla de un mundo primigenio en que los seres mágicos del agua y los hombres estaban unidos. Pero el hombre, en su afán por poseer (otra vez la profunda espiritualidad del director), se fue alejando y construyendo un mundo donde la destrucción marca el ritmo cotidiano. Esta nueva película tiene sabor a antología: todas las preocupaciones, éticas y estéticas del director, se dan lugar y conforman una obra de gran madurez, escrita con infinita inteligencia y rodada con mano maestra. De pronto, Shyamalan mezcla los géneros cinematográficos básicos, sin dejar que se contaminen entre sí, como si se llevara dedicando a esto cincuenta años: un curioso y casi omnipresente sentido del humor (que nos lleva de la sonrisa a la carcajada), una capacidad de emocionar, sin forzar las situaciones y con sinceridad, un talento para el terror y el suspense fuera de lo común, a veces sugiriendo y otras siendo explícito. La joven del agua es la película más personal que haya hecho el cineasta hasta ahora, la más honesta, la más libre. No hay un plano o un movimiento de la cámara donde no apreciemos su sugerente sentido visual y su impresionante imaginación; no hay un diálogo que no transmita emoción o inteligencia. Al principio, tenía miedo de ser decepcionado. Toda la trama fantástica, con aquel Mundo Azul perfectamente explicado con todo tipo de nombres ("narfs" y demás) me daba la sensación de que llevaría a la película a ser demasiado explícita. Pero no, en ningún momento perdí la fascinación por lo que me decía este verdadero maestro del arte de contar historias. Y me gustó mucho todo: sus personajes (Desde el protagonista hasta el más insignificante secundario), su humor, sus giros en la trama sin trampa ni engaño alguno, la inquietud que es capaz de crear, los diálogos, los actores (Giammatti y B.D. Howard, deslumbran)... formando así un conjunto absolutamente redondo, sin cabos sueltos ni carencias de ningún tipo. La película es un cuento, cargado de la poesía de la que ha impregnado sus últimas obras, pero sus personajes han salido de la vida real, del mundo cotidiano. Pueden estar exagerados en algunos casos, pero su solidez me resulta indiscutible. Todos ellos le sirven para crear una especie de compendio de las distintas culturas y razas de un mundo creciente en mestizaje. Algunos hilarantes (el tío que se pasa el día ejercitando su brazo), otros paródicos (el crítico, protagonista de una de las escenas de metacine más divertidas que haya visto en mucho tiempo), otros de aire trágico (el ensayista que interpreta el propio director, ¿quizás aludiéndose a sí mismo?)... . La problemática colectiva e individual sigue siendo el tema central del cine de Shyamalan, y sus respuestas aluden a una reforma espiritual, a sus ojos, la única solución posible en la zozobra del mundo contemporáneo. La "narf" que interpreta Bryce D. Howard será la que una a todos los personajes (de nuevo la alegoría social) y les haga encontrar su papel en un mundo donde, a nivel individual y social, vagamos a la deriva. Mención aparte merecen los dos sustos a base de aspersores: a eso le llamo yo saber jugar con el espectador, codearse con él, hacerle botar en el asiento para que, acto seguido, se eche a reír. La joven del agua es la recuperación del placer por el placer, pero también una verdadera transgresión en el cine fantástico. Shyamalan no sólo inmiscuye toda su persona en la película, sino que, en medio de su (matizada) sencillez, nos encontramos inteligentes reflexiones sobre el arte, el mundo post 11-S y sobre el hombre en sí mismo. Es una película que sabe dar miedo, emocionar y hacer reír a la vez. Y eso es casi más de lo que pido hoy en día a un producto salido de la Factoría. |
sábado, agosto 26, 2006
Trayectorias (I): M. Night Shyamalan
martes, agosto 08, 2006
Reivindicaciones (I)
La anguila (1997), de Shohei Imamura: Mi homenaje personal al recientemente fallecido Shohei Imamura será recomendar esta película, una de las últimas que hizo y que, tras ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes fue olvidada tanto por la crítica como por el público. Y es que La anguila tiene las mejores esencias del cine del director. Todo comienza como la amarga y violenta historia de un marido responsable y trabajador que asesina a su mujer al descubrirla con otro hombre, tras semanas de recibir inquietantes anónimos. Es difícil no revolverse incómodo ante la contemplación de Koji Yakusho apuñalando a su esposa mientras su camisa se tiñe paulatinamente de sangre. ¿Qué pensariais si os dijera que tras esta salvaje escena, la película de un giro radical, y pasa de ser un amargo y seco drama a una comedia tierna, afectuosa, comprensiva, sobre el amor a la vida y las segundas oportunidades?. De esto sólo era capaz el maestro Imamura, con su sentido del humor a veces surrealista, a veces ingenuo, combinando la violencia en su más crudo estado con un ternurismo cercano a lo infantil. Y sobre todo eso, un lirismo inconfundible, unos personajes del Japón provincial que suscitan el cariño del espectador en su ignorante vulgaridad, una curiosa visión del sexo... .
Una película que, a la vez, conmociona y emociona. Para este humilde cronista, la mejor de su autor, amén de no ser la más famosa.
Jugada de presión, de Paul Auster : Auster comienza aquí a edificar su peculiar universo de contingencias, personajes ajenos al mundo hasta límites casi irreales y, sobre todo, de una ciudad construida (y como la Torre de Babel, inacabada) sobre aquella tierra que los colonos europeos entendieron como el paraíso perdido: Nueva York. Aún tratándose de una novela que intenta imitar y homenajear las laberínticas tramas de Chandler y la aspereza de Hammett, y por tanto, quizás de la obra menos personal del autor, es interesante notar cómo desde esta primera novela comienza a crear en el seno de una novela negra un conjunto de temas (aquí tratados de forma casi "colateral") y obsesiones que desarrollaría en sus libros posteriores.
Jugada de presión no es una obra maestra, pero sus diálogos agudos e inteligentes, su irónico sentido del humor y la manera en que el novelista lleva el sórdido paisaje americano de los años 30 de Hammett hasta los 80 de Auster, la hacen una obra que no pierde el interés en ningún momento. Además, está muy bien escrita y algunos pasajes (Como el último encuentro sexual de Klein con su esposa) son simplemente deslumbrantes.
martes, agosto 01, 2006
El Cuarenta y Cinco
¿Te acordás, hermana, qué tiempos aquellos?...
la vida nos daba la misma lección,
en la primavera del cuarenta y cinco,
tenías quince abriles, los mismos que yo.
¿Te acordás, hermana, de aquellos cadetes,
el primer bolero y el té en el Galeón,
cuando los domingos la lluvia traía
la voz de Bing Crosby y un verso de amor?.
¿Te acordás de Plaza de Mayo,
cuando "El Que Te Dije" salía al balcón?.
¡Tanto cambió todo, que el sol de la infancia
de golpe y porrazo se nos alunó!.
¿Te acordás, hermana, qué tiempos de seca,
cuando un pobre peso daba el estirón,
y al pagarnos toda una edad de rabonas
valía más la vida que un millón de hoy?.
¿Te acordás, hermana, que desde muy lejos
un olor a espanto nos enloqueció?.
Era de Hiroshima, donde tantas chicas
tenían quince años, como vos y yo.
¿Te acordás que -más tarde- la vida
vino en tacos altos y nos separó?.
Ya no compartimos el mismo tranvía,
sólo nos reúne la buena de Dios... .
María Elena Walsh
jueves, junio 29, 2006
Que lo paséis muy bien
Muchas gracias a todos los que habéis malgastado vuestro tiempo leyendo este zarrapastroso Blog. ¡Pasadlo genial!. (Estaré de vuelta el 30 de julio, para seguir dando la tabarra desde este irreductible espacio íntimo). Un abrazo a Horrorscope, KJCameron, La Emperatriz, Refo, SpiderDevil, Velázquez, Javier (aunque me tengas abandonado, canalla), Sandra (aunque a ti ya te lo puedo dar en persona)...me olvido de muchos nombres, especialmente me molesta e inquieta no recordar el de cierto muchacho que conozco a través de Horrorscope y que escribió un artículo maravilloso sobre su desamparo. Otro abrazo para el maestro Imamura, que tanto gozo me ha dado a través de los años con su cine, y que hace poco dejó este mundo para fundirse con la nada. Seguiré disfrutando una y otra vez de tu cine, Shohei. |
viernes, junio 16, 2006
Fragmentos (I) de cine
jueves, junio 15, 2006
martes, junio 13, 2006
"Todo lo que quiero es un pedacito del sueño americano"
lunes, mayo 08, 2006
Cinco libros ficticios
Ahí van:
1- Ama de casa, ¿de qué barrio eres tú?- Un canto de amor, cariño y respeto del grandísimo artista vocal Leonardo Dantés hacia las amas de casa y su perpetuo sacrificio por los suyos.
2- Diarios de Antarcharán- Una biografía novelada, en la que el merecidamente célebre Carlos Jesús, narra sus viajes a través de las estrellas, su contacto con Dios, Cristo o Micaé al más puro estilo Stanislav Lem.
4- Zapatero- Último de los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. En él, narra la vida política del actual presidente de gobierno y su drama personal, teñido siempre de candidez e indecisión.
Le paso la bola a La Emperatriz, a Javier y a Refo (aunque no creo que tenga tiempo para estas tonterías).
sábado, mayo 06, 2006
Un fragmento
1°) Dios no existe. 2°) Dios existe y es un canalla. 3°) Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia. 4°) Dios existe, pero tiene accesos de locura, esos accesos son nuestra existencia. 5°) Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas? 6°) Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre. 7°) Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso. Ernesto Sábato, de Sobre héroes y tumbas (1961). |
sábado, abril 22, 2006
V de Vendetta: Comic y película
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EL COMIC:En 1981 el guionista británico de comics Alan Moore comenzó a escribir la que sería una de sus más famosas obras, V de Vendetta. En ella, exponía, con cierta ingenuidad, la profética visión de una Europa post-nuclear, consecuencia directa del presente que estaba viviendo. La profecía, siete años después, parecía cumplirse con la llegada de la dictatorial Margaret Thatcher al poder en Reino Unido. Moore escribió para entonces un escalofriante prólogo a su obra, relacionado íntimamente con el triunfo del Partido Conservador, cuando siete años antes había sufrido una ominosa derrota.
El comic, o novela gráfica, o como diablos quieran llamarlo, es la historia de una Inglaterra dictatorial, gobernada por un líder absoluto, Adam Susan, hombre introvertido, intrínsecamente violento, enamorado secretamente del ordenador desde el que da órdenes a las diferentes instituciones de su decadente Estado. En medio de la devastación moral del país, consecuencia del poder y su tendencia al orden social a toda costa, surge un misterioso anarquista disfrazado, V, que volará diferentes edificios representativos de Inglaterra y cundirá el pánico entre las altas esferas del país. Tras una máscara de Guy Fawkes, un sombrero de ala ancha, una capa, guantes y peluca se esconde un personaje que no es más que un símbolo del afán de libertad absoluta que todos guardamos en nuestro interior: del anarquismo, al fin y al cabo, como modo total de justicia y libertad, única forma de liberar a los individuos de la alienación y cosificación que el sistema ejerce sobre ellos.
Es este V un individuo de pasado misterioso, aires teatrales, amante de las artes, cuya verborrea constante y culta abunda en citas literarias, desde Shakespeare hasta Dumas. Todos sus actos están perfectamente estudiados y parecen sucederse como si el destino estuviera escrito, lo que aumenta el carácter simbólico de la obra. La historia se complica cuando V rescata a Evey, hija huérfana de dos activistas políticos desaparecidos en los campos de concentración que pocos años atrás Inglaterra tenía activos. Apunto de ser violada por varios hombres pertenecientes a un cuerpo de policía cuyo poder sobre los individuos ajenos a él es ilimitado, V la salvará y la llevará a su particular guarida: un abandonado subterráneo donde conserva todo el arte que el gobierno se encargaba de perseguir y destruir (posible referencia al Fahrenheit de Bradbury), además de flores en peligro de extinción, posters, etc.
Evey será la espectadora de los intentos de V por llevar la anarquía a Inglaterra, pero poco a poco se verá cada vez más inmiscuida en sus actos: para Evey, V será la desaparecida figura de su padre; en su corazón se mezclará el cariño y el odio, y será quien cuestione los actos violentos del protagonista.
Esta, que quede claro, no es una historia cursi en que una niña le enseña a un señor que la violencia es mala, mala, mala. No. Si algo abunda en V de Vendetta es la complejidad y la ambigüedad moral.
Así, asistiremos a un espectáculo que es, principalmente, un canto al anarquismo, pero también una historia coral de personajes en medio de una situación especialmente adversa (Porque no, no son V e Evey los únicos protagonistas), un juego de víctimas y verdugos (papeles que se intercambian en momentos puntuales) y una reflexión acerca de la lucha contra la injusticia, la soledad, la pérdida, la venganza, el poder, el ideal y el sentido final del arte.
En esa galería de complejos personajes, perdidos en unas circunstancias hostiles, nos encontraremos a una mujer maltratada por su marido, un policía amargado, marcado por trágicas circunstancias, un tirano violento y retraído, etc.
No hay que sacar de contexto la utilización de la violencia en el comic ni que se transforme en héroe y símbolo de la libertad a un terrorista: que el mundo ha avanzado y mejorado, en muchas ocasiones, mediante revoluciones violentas, es algo indiscutible e inevitable en la lucha de los pueblos por conquistar sus derechos. Pero los actos de V, en algunos casos especialmente crueles, no deben verse más que desde una perspectiva romántica y poética; la muerte acaba alcanzando a aquellos que cometieron, impunes, crímenes terribles. No se trata más que de una forma de lirismo. No es, en absoluto, este comic, una oda a la venganza.
El dibujo de Lloyd es bastante acertado; sin llegar al nivel del detallado clasicismo de Gibbons, un logrado juego de claroscuros y un sobresaliente dibujo de los personajes logran ponerse al nivel del enorme guión de Moore, lleno de metáforas, simbolismos y dobles sentidos. Y es que si algo no se le echa en falta en V de Vendetta, es una profundidad inconmesurable, estar medida, cada viñeta y palabra, al milímetro. Narrada con precisión, los acontecimientos van sucediendo como si una fuerza superior los ordenara.
Vamos, poco que ver con la película.
EL FILME:
El recién estrenado director James McTiegue y los hermanos Wachowski (Odiosos perpetradores de esa saga abominable que es Matrix) se encargaron de adaptar el comic a la gran pantalla. Hace pocas semanas, España sufrió su estreno.
Alan Moore se cabreó mucho porque los hermanos "prodigio" se cepillaron, en buena parte, la fuerte carga anarquista del comic, además de haber depurado o anulado muchas de sus escenas más lúcidas dramática e ideológicamente hablando.
V de Vendetta película tiene poco que ver con V de Vendetta cómic. Desde su estética, algo sosa y tópica en ocasiones, de rasgos contemporáneos, hasta la definición del propio protagonista, que de símbolo anarquista es convertido en un terrorista enamorado y con remordimientos (sic). Por supuesto, estoy de acuerdo con que la peli es una adaptación, y que los autores pueden tomarse todas las licencias que quieran para trasladarla al celuloide. Pero en este caso, parte de la esencia del comic es destruida, y los personajes, simplificados o tergiversados: Adam Susan pasa a ser el típico líder fascista cobarde y chillón; Finch, de policía amargado y profesional en el comic, termina siendo el típico poli bueno que se identifica, finalmente, con la causa del protagonista. El personaje de V, a pesar de los sacrificios que se han hecho en aras de la comercialidad, conserva su aura romántica y la subyugante atracción que provoca en el espectador.V de Vendetta película, a pesar de guardar un desarrollo muy similar a la obra original, tiene un desenlace mucho más cerrado y rotundo. Mientras en uno, Inglaterra, de un día para otro, derrota toda las adversidades y parece llegar a un estado de utópica paz (muy capriano lo de los militares bajando las armas), en el otro, el gobierno cae y se abre un horizonte a la anarquía, pero la lucha no termina: ahora al hombre le toca asumir la responsabilidad moral de ser su propio jefe.
Además de esto, hay un añadido muy efectivo e interesante: a los campos de concentración, matanzas y experimentos del gobierno, se añade en la película la historia de un virus biológico de extraño origen, que exterminó parte de la población inglesa en un pasado tristemente reciente para los protagonistas. La investigación por parte del "poli bueno" Finch sobre los orígenes de este virus, le da a la película un muy acertado toque de intriga. Otro pleno es aquella parte que no sucede en el comic tal como lo cuentan, en que nuestro poli preferido empieza a dilucidar que todo lo que ocurre parece seguir una estela prefijada, y comienza a vislumbrar proféticamente el futuro de Inglaterra bajo el poder destructor/constructor de el terrorista V.
Mucho menos poético, aunque potable, es el desenlace con la gente disfrazada de Guy Fawkes, arrebatando el poder a los tiranos que les sometieron. También la súbita adhesión total a la causa por parte de Finch, o la incoherente inmolación del protagonista: su muerte en la novela gráfica atiende a la perpetuación del poético ciclo que inicia con su primer atentado; Evey ahora será V, y se encargará de construir el futuro (La Tierra de Haz Lo Que Quieras) sobre los cimientos de lo que el misterioso terrorista destruyó. Sin embargo, en la película, ¿por qué V se deja matar? Al destruir el carácter simbólico del protagonista, pastelizarlo hasta llevarlo al enamoramiento, el sentimentalismo más patético y los remordimientos: ¿qué sentido tiene su pretensión de "morir"? ¿La humanidad ya está preparada para afrontar su futuro?¿No necesitará otro V que los incite a construir sobre lo destruido?. No es muy coherente, no.
A pesar de sus diálogos, a veces bastante forzados y pretenciosos, una escena pseudo-cómica que se sumerge en las profundidades de lo ridículo, una hortera pelea final a cámara lenta con música cañera de fondo y una simplificación absoluta del laberíntico comic, nos encontramos ante un producto indudablemente entretenido, con un buen uso de la acción (exceptuando la citada última escena, que parece una copia de Zatoichi (idem, 2003)) que mezcla con bastante acierto la comercialidad pura y dura con una carga política e ideológica que sin duda generará polémica por su valentía. En todo caso, una película que funciona bien como entretenimiento a la vez que reflexiona sobre asuntos de alarmante actualidad. Mención aparte merecen dos escenas de una fuerza estremecedora: la explosión que vuela el parlamento por los aires (al ritmo de Solennelle 1812 de Tchaivkosky). Evitando las comparaciones con el original, podemos estar hablando de una muy digna película.
jueves, abril 20, 2006
Semblantes semejantes
Alan Moore y Rasputín
Vincent Schiavelli y J.W. Goethe
Big Foot y Nick Nolte
Un coche y el notas de Expediente X
martes, abril 11, 2006
Doble aniversario de Horrorscope
Horrorscope en uno de sus arrebatos psicótico-creativos
El día 8 de este mes se cumplió un año de la entrada en el mundo de los blogs de mi estimado Horrorscope. Durante ese año, llenó el extinto In-adaptación de gritos, música, cinefilia, trabajando de manera constante y exhaustiva.
Desde hace escasos meses, podemos visitar su nuevo Blog, Big Horror Tuna (Enlace a la derecha), altamente recomendable para cualquier clase de engendro anti/asocial.Sólo me queda decir: ¡Felicidades, Horrorscope! (por el mencionado hecho y por tu cumpleaños, que fue hace bastante poco). Esperemos que sigas dando la tabarra mucho tiempo más.
Un fuerte abrazo.
sábado, abril 01, 2006
El topo
El topo dijo: "¡qué caray!,
siempre viviendo bajo tierra
sin darme una vuelta por ahí,
ni que estuviéramos en guerra.
La vida pasa sin color
por este oscuro laberinto,
voy a salir al exterior
a ver si veo algo distinto. "
Así, este topo que jamás
vio más allá de sus narices,
que conoció, todo lo más,
una patata y tres lombrices,
diciendo "chao, hay que vivir"
a su mundillo subterráneo
salió dispuesto a descubrir
de nuevo el mar Mediterráneo.
Acababa de anochecer
cuando emergió de su recinto
y había que reconocer
que aquello no era muy distinto.
Y, sin embargo, al animal
le pareció tan deslumbrante,
que le irritaba el lagrimal
la luna en su cuarto menguante.
"Yo nunca he visto ni un farol,
yo siempre he estado en la penumbra,
ahora que veo este gran sol
la vista no se me acostumbra",
el topo dijo. Y se volvió
corriendo para su topera
de donde nunca mas salió.
¡Ay, qué vida tan puñetera!
Javier Krahe
martes, marzo 28, 2006
Arte prematuro
Clicad sobre el dibujo para ampliarloEsta pequeña obra de arte fue engendrada por la inteligente, apasionada, compleja y turbia mente de Sandra Robles, allá por el año 2000, cuando contaba tan sólo con once años.
Tiene un halo onírico, que roza la pura pesadilla, pero también ese aire de extrañeza que son propios de las vidas apacibles penetradas por lo inusual, una especie de ruptura y fragmentación de la realidad cotidiana, causada por la naturaleza misteriosa de "la noche", que va de la mano con seres y sucesos imposibles bajo el gobierno del sol. A la par, encontramos un suave y vital lirismo que aligera la tetricidad del tema. Así queda un dibujo cargado de preguntas, con cierta inocencia infantil, acerca de los más oscuros secretos que rodean las vidas humanas; una especie de reflexión sobre la naturaleza misma del misterio, y como consecuencia, del miedo y la curiosidad que provoca al irrumpir en la tranquilidad y calidez del aislamiento cotidiano.
Juzguen ustedes mismos.
martes, marzo 21, 2006
viernes, marzo 17, 2006
Mi reino por una cabeza
Quiero la cabeza de Alfredo García (Bring me the head of Alfredo García, 1974), de Sam Peckinpah
Los ilustrativos versos con que he comenzado esta humilde revisión fílmica, pertenecen a una canción de los inclasificables Def Con Dos, cuyo título coincide, no arbitrariamente, con el título de la película que nos ocupa.
Para quienes me conocen lo suficiente no será un secreto, los demás se enterarán ahora: siento una debilidad muy especial por el cine de Sam Peckinpah. Su universo decrépito, ultra-materialista y autodestructivo, síntomas del nihilismo llevado a sus últimas consecuencias, se contrapone en sus películas con uno o varios personajes que podríamos llamar perdedores, almas vencidas, "loosers", completos antihéroes. Estos seres malviven en el sórdido mundo que les ha tocado vivir: a menudo, son viejos o jóvenes pistoleros, que, con abundante cargas de nostalgia, se dan cuenta de que al "far west" le está llegando su hora, que los valores de dignidad y lealtad sobre los que construyeron sus vidas están derrumbándose; normalmente, esos pistoleros no son grandes personas, en el término estricto de la palabra (olvidemos el caso de Duelo en la alta sierra), son bandoleros, asesinos a sueldo, hombres violentos; a menudo, sentimos cariño, piedad y nos identificamos con esas víctimas del tiempo, vagabundos en el crepúsculo. Porque son gente derrotada desde el principio, son los inadaptados, los perseguidos, son aquellos cuya única vía de existencia posible es tomar las armas y abrir fuego mientras, poco a poco, van sintiéndose acorralados por un mundo que deja de ser el suyo al ritmo de la locomotora.
A veces, los mundos que contrapone Peckinpah no son el Viejo Oeste y el advenimiento del orden contemporáneo. Éste es el caso de Quiero la cabeza de Alfredo García, en que la antaño tranquila vida fronteriza va convirtiéndose en un infierno poco a poco.
Bennie es un pianista en un decadente antro situado en la parte mexicana de la frontera con Estados Unidos. Cansado de esa vida de derrotas, un día ve la oportunidad de ganar dinero fácil, tomando para unos hombres misteriosos el cráneo del manido Alfredo García. Así comienza su ¿aventura?, en la que lo acompaña su novia, cargada de sueños, de la esperanza de una vida mejor, lejos de la ruina que siempre ha parecido perseguirle. Sin atenerse a ningún tipo de valor, decide ir a buscar a ese tal García, hacerse con su cabeza de una vez y tornar reales sus proyectos.
Pero nada es tan fácil como parece. La hija adolescente de un cacique mexicano se quedó embarazada de García, y quienes le encargan la misión a Bennie no son sino muchos de los hombres que están tras la millonaria semi-esfera.
Así, mezclando la road-movie con el thriller, Peckinpah nos lleva de viaje por el sombrío Hades de la naturaleza huamana. Presenciaremos una exhumación, numerosos tiroteos, una historia de amor entre dos almas al borde del abismo, explosiones de violencia -nunca gratuita- al más puro estilo "Bloody Sam".
Sin embargo, como en casi cualquier película de este director, el personaje, cuando ya ha perdido lo poco que le quedaba (el único amor de su vida), se convierte en una especie de sombra que se condena a sí misma a la inmolación, pero a su vez, a la redención. El film, de imágenes sucias, cuerpos sudorosos, polvo, sangre seca e ándose en su segunda mitad cada vez más paranoico, hasta llegar al punto de que veremos a nuestro protagonista tener largos monólogos con la cabeza putrefacta, que se convertirá en un símbolo de sus pecados pero también en la concienciación de la dignidad necesitada por los hombres, convirtiéndose en el único, y último, amigo de nuestro desgraciado héroe .
Y es Alfredo García, personaje que nunca aparece (vivo), el máximo exponente del mundo porque el que ruedan los protagonistas: un hombre que proviene de un pueblo del México ancestral, pero que no ha podido evitar codearse con caciques y sus hijas, hinchar su vida a tequila y obtener una muerte tosca y degradante: nada más ni nada menos que una representación del mundo infecto en que vivimos.
El resultado final es una película trágica, pesimista, abundante en escenas y diálogos difíciles de olvidar, ya sea por el lirismo suave o violento (depende de la ocasión) con que el maestra Peckinpah sabe impregnar su cine. No le faltan instantes enfermizos, ni un ocasional humor malsano y amargo. Y luego está, por supuesto, Warren Oates, impresionante como nunca, acompañado de la tristemente célebre Isela Vega, que esta vez consigue estar conmovedora (digo "tristemente" porque la fama le vino de la mano de sus destetamientos en películas que prefiero no mencionar, propias de la oscuridad artística de esa época que conocemos como Transición).
Un breve apunte sobre el mito de la misoginia del director: existe en el film una escena bastante controvertida. Un macarra va a abusar de Isela Vega, pero se da cuenta que no puede y se retira. Sorprendentemente, esta le sigue y le pide, por favor, que lo haga. Esto ha sido interpretada de muchas maneras, especialmente "son todas unas putas". El caso es que yo no lo veo así. El papel de Isela es el de una santa en la indigencia, una mujer de piedad y amor infinitos. ¿Por qué hacer algo así? Yo creo que ella siente pena de aquel violador frustrado, y su ambigua reacción no es más que un acto de misericordia. Luego, la escenita en que la mujer de Dustin Hoffmann disfruta al ser violada en Perros de paja, esa, ya es otra historia... .
En resumen: mafiosos cabreados, mocitas embarazadas, perdedores, tiros, suciedad, sudor, alcohol, violación de rituales ancestrales, ladillas, delirios diversos, derrapes, desiertos, nihilismo, pesimismo, romanticismo, emoción, tragedia, dignidad, lealtad... . Quiero la cabeza de Alfredo García es un film 100% Peckinpah, una obra maestra absoluta de uno de los últimos grandes genios del cine. A pesar de su evidente marginación dentro de la filmografía del director de Grupo salvaje, Pat Garrett & Billy The Kid o Perros de paja, esta es otra entrega de cine único, personal, cinematográficamente magistral (Atención al montaje). Una de las cumbres de un autor que nos brindó, durante unos cuantos años, un puñado de obras maestras hechas con las entrañas. Pocas veces la derrota ha resultado tan poética.
domingo, marzo 12, 2006
miércoles, marzo 08, 2006
Bonhomme
Malgré la bise qui mord
La pauvre vieille de somme
Va ramasser du bois mort
Pour chauffer Bonhomme
Bonhomme qui va mourir
De mort naturelle
Mélancolique, elle va
A travers la forêt blême
Où jadis elle rêva
De celui qu'elle aime
Qu'elle aime et qui va mourir
De mort naturelle
Rien n'arrêtera le cours
De la vieille qui moissonne
Le bois mort de ses doigts gourds
Ni rien ni personne
Car Bonhomme va mourir
De mort naturelle
Non, rien ne l'arrêtera
Ni cette voix de malheur
Qui dit : " Quand tu rentreras
Chez toi, tout à l'heure
Bonhomm' sera déjà mort
De mort naturelle
"Ni cette autre et sombre voix
Montant du plus profond d'elle
Lui rappeler que, parfois
Il fut infidèle
Car Bonhomme, il va mourir
De mort naturelle.
George Brassens
lunes, febrero 20, 2006
Bridge over troubled waters

Feeling small
When tears are in your eyes
I will dry them
When times get rough
And friends just can't be found
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
When you're on the street
When evening falls so hard
I will comfort you
I'll take your path
When darkness comes
And pain is all around
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Like a bridge over troubled water
I will lay me down
Sail on by
Your time has come to shine
All your dreams are on their way
See how they shine
If you need a friend
I'm sailing right behind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind
Like a bridge over troubled water
I will ease your mind



